Palabras amigas

“Pasé tres años sin salir a la calle, sólo la veía desde la ventana. Me pasaba los días llorando. Amics de la Gent Gran me ha tocado con la varita mágica, gracias por contar conmigo, sólo el hecho de estar aquí significa que alguien ha pensado en mí, y esto ya es suficiente. He buscado actividades para hacer, estoy menos en casa, he cambiado muchísimo gracias a Francina. La quiero muchísimo, a veces pienso que si un día me faltara lo sentiría muchísimo.”

Basi, gran amiga.

 

“Lo que estoy aprendiendo de Basi es a luchar y a salir hacia adelante, es la fortaleza que te enseñan las personas mayores. Cuando no puedo ir a verla, la llamo. Nuestra relación ha pasado a ser familiar, hablamos mucho, lloramos, reímos... somos como familia.”

Francina, voluntaria

 

“Me acabo de hacer socia. Conozco la actividad de Amics de la Gent Gran desde hace ya unos años, cuando vi un pequeño reportaje en la televisión, y desde un principio me pareció un proyecto muy sincero, amable y, sobre todo, muy necesario. Yo tengo muy buen recuerdo de todos mis abuelos (un abuelo, dos abuelas y dos tías-abuelas), fueron, y todavía lo son en el recuerdo, una parte muy importante de mi vida. Estoy convencida de que ayudará a hacer que las personas mayores mantengan el sentimiento tan necesario que tenemos los humanos de saber que somos importantes para alguien.”

Donante anónima.

 

“Desde el Patronato de Amics de la Gent Gran estamos comprometidos con la lucha contra la soledad y la marginación social de las personas mayores. Actualmente, somos 14 miembros de diferentes ámbitos, eso es bueno porque nos complementamos y juntamente con el equipo técnico y todas las personas voluntarias, contribuimos a desarrollar la acción de la entidad en Cataluña. Formar parte del patronato es para mí un aprendizaje constante y muy motivador, estoy contenta de poder contribuir a paliar la soledad no deseada de las personas mayores.”

Maite Parellada, Vicepresidenta.

 

“Carmen Birulés i Hugas dedicaba una parte de su tiempo a ayudar a aquellas personas que necesitaban una mano amiga y así fue como se convirtió en voluntaria de Amics de la Gent Gran, a pesar de que ella misma ya era mayor, visitaba semanalmente a personas que sufrían soledad y que, a veces, eran más jóvenes que ella. Para todos nosotros, su familia era un ejemplo vivo de dedicación y generosidad afectuosa.”

Maria Anglada, hija de Carmen Birulés – Testimonio “in memoriam”.