"¡Gracias!", carta del sobrino de una mujer acompañada

Encarna en una tertulia a domicilio

El acompañamiento que realizan las personas voluntarias es más que un gesto altruista. Se crean unos vínculos muy fuertes entre ellas y las personas mayores que recibe las visitas. En Joan, sobrino de Encarna, mujer que hemos acompañado desde la Fundación, ha escrito unas palabras para agradecer todo el amor y amistad que su tía recibió.

 

¡Gracias!

La tía Encarna migró en Cataluña cuando tenía veinticinco años. Llegó casada desde Andalucía y como la mayoría de mujeres del pueblo trabajó en el textil. No fue madre y cuando se quedó viuda –como muchas de las mujeres de su época y contexto social– siempre lo recordó en positivo.

Ha vivido sola más de quince años, casi toda la vejez. De este tiempo aprendí de ella el arte de la conversación. Tenía siempre una sonrisa a los labios, el agradecimiento generoso y la luz en la mirada.

Durante esta última etapa de la vida, he estado testigo de su capacidad de amar y a la vez de la fuerza del amor de Juana, de la Fundación de Amics de la Gent Gran, que llamó a su puerta y la acompañó hasta que la tía traspasó la puerta de la vida. Desde aquel momento, cada semana esperaba con ilusión su encuentro. Siempre se arreglaba para disfrutar de un vínculo que se fue fortaleciendo. Recuerdo mil y un detalles de esta amistad y de historias de vida compartidas.

De la tía he heredado el valor de las palabras y los relatos de la vida, la sencillez y la dignidad de una mujer trabajadora y de la cura que tenía de ella misma y de sus amigas y familiares.

De Juana, voluntaria de la Fundación Amics de la Gent Gran, el vínculo poderoso del amor sereno y lleno de ternura. Escuchar, animar, conversar y, cuando conviene, resolver.

Una persona voluntaria de la Fundación Amics de la Gent Gran que organizada de manera acogedora, eficiente y respetuosa hace real la humanidad.

¡¡¡Gracias per estar allí, Laia, Juana y Miquel Àngel!!!

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